La Fiscalía de Derechos Humanos investiga actuaciones tras la incomunicación de dos adolescentes con sus familias

La actuación se inició de oficio tras la difusión de un video en el que los padres denunciaban haber permanecido varias horas sin conocer el paradero de sus hijos y cuestionaban el procedimiento policial.

La fiscal penal de Derechos Humanos, Claudia Geria, inició de oficio una investigación para determinar si el procedimiento policial realizado con dos adolescentes de 13 años se ajustó a la normativa vigente, luego de que sus progenitores permanecieran durante varias horas sin conocer el paradero de sus hijos, situación que incluso motivó la activación del protocolo de búsqueda de personas extraviadas.

La actuación fiscal se originó tras tomar conocimiento de un video difundido en redes sociales, en el que los padres de los adolescentes cuestionaban el procedimiento llevado adelante por personal policial y manifestaban que recién fueron informados con posterioridad de que sus hijos se encontraban demorados y habían sido trasladados para la realización de un examen médico legal.

De acuerdo con la información preliminar, la intervención policial se produjo luego de la denuncia de un particular, quien habría retenido a ambos adolescentes hasta la llegada del personal policial, al señalar que los menores habrían ocasionado daños en el portón de un inmueble.

Ante la urgencia del caso, desde la Fiscalía se intentó comunicarse en reiteradas oportunidades con la Subcomisaría Villa El Sol, sin obtener respuesta. Frente a ello, debió recurrir a la directora del Distrito de Prevención 1, Gabriela Zapana, quien dispuso que la jefatura de la dependencia se comunicara con la Fiscalía. Posteriormente, la comisario Caresana Tenorio, jefa de la Comisaría Villa El Sol, estableció contacto con la Fiscal.

Como primera medida, la fiscal Geria requirió con carácter urgente la remisión de copias certificadas de todas las actuaciones originadas por la demora de los adolescentes y de toda la documentación vinculada al procedimiento policial, con el objeto de reconstruir cronológicamente los hechos y verificar el cumplimiento de la normativa y los protocolos vigentes. Asimismo, requirió la individualización de todo el personal policial que intervino en el procedimiento, precisando la participación y responsabilidades de cada uno de los efectivos, así como de los funcionarios que tuvieron a su cargo la custodia de los adolescentes, su traslado y la comunicación con sus progenitores.

En el marco de la investigación, se analizarán además los libros de guardia y de novedades de la dependencia policial, los registros de ingreso y egreso de los adolescentes, las actuaciones relacionadas con su traslado para la realización del examen médico legal, las comunicaciones mantenidas entre el personal policial y otras dependencias y toda otra documentación que permita establecer las circunstancias en las que se desarrolló el procedimiento.

De resultar necesario, la Fiscalía dispondrá el relevamiento y secuestro de registros fílmicos de la dependencia policial y de cámaras de seguridad públicas o privadas que hubieran captado el procedimiento, la recepción de declaraciones testimoniales del personal policial interviniente, del denunciante, de los progenitores y de toda otra persona que pudiera aportar información relevante, así como la incorporación de los protocolos de actuación aplicables a procedimientos con niños, niñas y adolescentes y cualquier otra medida probatoria que resulte pertinente.

Destacó la fiscal Claudia Geria que la investigación tiene por objeto establecer, entre otros aspectos, si la comunicación con los progenitores se realizó en tiempo oportuno; si la demora y el traslado de los adolescentes para la realización del examen médico legal se efectuaron conforme a los protocolos vigentes; si las medidas adoptadas resultaban proporcionales a las circunstancias que motivaron la intervención policial; y si el accionar del personal interviniente se ajustó al marco legal aplicable, garantizando el pleno respeto de los derechos y garantías de los adolescentes.

Actualizan protocolos esenciales para la escena del hecho y manejo de pruebas

La Procuración General de Salta aprobó la Resolución 1704/26, que moderniza los procedimientos de preservación de la escena del hecho y registro de evidencias. La medida apunta a fortalecer el origen y la trazabilidad de la prueba.

El procurador general de la provincia de Salta,  Pedro García Castiella, dictó el 27 de febrero la Resolución 1704/26 mediante la cual el Ministerio Público Fiscal actualizó —tras 14 años— los procedimientos de cadena de custodia y de conservación del lugar del hecho y de la escena del crimen.

El nuevo protocolo reemplaza la normativa vigente desde 2012 e introduce modificaciones orientadas a optimizar el registro de evidencias y reforzar su trazabilidad. “El procedimiento no cambió en lo sustancial, pero sí la forma de registrar. Se ordenó, se simplificó y se clarificó qué datos son necesarios y cómo deben consignarse”, explicó el jefe del Departamento Técnico Científico del CIF, Pedro Villagrán.

Uno de los ejes centrales de la actualización fue la reorganización de los registros. Según detallaron desde el Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), el sistema anterior acumulaba formularios y datos que, en la práctica, resultaban redundantes.

“Los datos son los mismos, pero se optimizó el registro. Antes había información que se duplicaba o que ralentizaba el proceso. Ahora está organizada de manera más eficiente, sin perder trazabilidad”, señaló Leonor Barrenechea, responsable de la Oficina de Calidad del CIF

La cadena de custodia implica documentar cada etapa del recorrido de una evidencia: desde su levantamiento en la escena hasta su análisis en laboratorio. Es fundamental dejar constancia de quién la recolectó, en que lugar, cómo fue rotulada, quién la trasladó y en qué condiciones. Todo debe quedar registrado. Ese seguimiento, explicó el jefe de Criminalística del CIF, Washington González, resulta clave para garantizar que la muestra no sea alterada ni contaminada.

En la práctica, el punto más cuestionado no suele ser el análisis científico, sino el origen de las muestras; allí radica la importancia de asegurar su correcto levantamiento. En ese sentido, la actualización de los protocolos busca reducir inconsistencias y fortalecer la confiabilidad de esa primera etapa de la investigación.

Conservación del lugar del hecho y escena del crimen

La resolución también redefine el esquema de intervención en la escena, al protocolizar el rol de cada actor desde el primer momento.

En ese marco, Washington González, explicó que se reforzó especialmente la función del primer interviniente —generalmente personal policial—, cuya función es resguardar la integridad de las personas y preservar el lugar. A partir de ahí, se establece una secuencia clara: intervención del sumariante, comunicación con el Fiscal y, finalmente, el ingreso del personal especializado.

“El objetivo es que cada etapa esté definida y documentada. Que se sepa quién hizo qué y en qué momento”, indicó . Además, el protocolo es de cumplimiento obligatorio para todas las fuerzas intervinientes y se encuentra alineado con el Código Procesal Penal vigente.

Además de la mejora operativa, la resolución incorpora criterios compatibles con sistemas de gestión de calidad basados en normas ISO. “Trabajamos con una lógica de estandarización, con la mirada puesta en futuras certificaciones. Que todo esté documentado, validado y registrado conforme a estándares internacionales”, explicó Barrenechea.

Ese enfoque busca integrar el trabajo de campo con los estándares que ya rigen en áreas como genética forense, donde los procedimientos cuentan con acreditaciones internacionales.